jueves, 19 de abril de 2012

LOS DEVAS Y LOS ELEMENTALES SEGUNDA PARTE: DESCRIPCIÓN DE LOS DIFERENTES SERES

Para esta descripción os recomiendo que intentéis estar abiertos mentalmente para poder recordar esta visión en vosotros, o simplemente que cerréis los ojos e intentéis ir a un lugar de la naturaleza y visualizar desde allí.

Elementales de la tierra

Los seres que más fácilmente se pueden ver, son los elementales de la tierra, primeramente se ven como sombras, a veces coloridas, pero casi siempre con rojos y tierras. Suelen mostrarse pequeños, no más de un palmo de estatura, y en los lugares muy mágicos, pueden llegar hasta 2  metros de altura. Los elementales  encargan de enriquecer el suelo y guardar los lugares. Suelen estar en el centro de los jardines, señalando que ese es su lugar, y cuando alguien no ha cuidado su tierra, o sus plantas se enfadan, y se puede incluso sentir su enfado.
Hablan tan rápido que es inentendible  lo que dicen, pero se entiende perfectamente porque son pura intención. Los que ya son más sabios o tienen más años sí pueden hablar largo y tendido, en muchas ocasiones imitan a otros hombres, diciendo exactamente lo que escucharon en el pasado, imitando gestos y posturas corporales. En la mayoría de los casos les encantan los hombres y el contacto con los hombres, les imitan claramente, incluso a veces se muestran vestidos con ropajes como los han visto, o con utensilios de trabajo, cosa innecesaria para ellos. Pero en aquellos lugares donde el hombre se ha portado mal con el entorno, se pueden transformar en seres emocionales molestos y fríos. Incluso pueden verse con aspecto gris,  imitando la materia del cemento y con un gesto seco y triste.
Cuando estos seres se muestran pequeños, como del tamaño de un pulgar, y saltan rápidamente de un lugar a otro, son pequeños duendes que dan vida a las plantas desde el humus, se encargan de colorear de vida el lugar, y suelen llamar a otros seres, cuando es el cambio de estación. Por ejemplo, invocar a las hadas en primavera o a los silfos en otoño.
Son risueños y aunque pequeños muestran una pequeña lógica de comportamiento, a ellos les gusta sentir el aire, pero también el calor y la humedad de la tierra, escondidos bajo ella no son visibles, pero si puedes sentir que palpita en millones de chispitas el suelo cuando pones la mano sobre la tierra donde habitan. Son más difíciles de ver pero la sensación de que están es mucho más vivida y presente.
Cuando les gusta una persona empiezan a rodearla y bailar a su alrededor, entonces se ve la persona con todo el aura llena de chispitas de colores revoloteando a su alrededor. La persona se siente embargada por la alegría o por la necesidad de movimiento, cuando es contagiada por la luz, de estos seres.
En cambio cuando hay una persona gris, u oscura, se esconden en el subsuelo y no vuelven a salir, hasta que la persona se ha ido. Intentan llamar a todos los seres que ellos pueden, para limpiar la negatividad que esa persona ha podido dejar en el lugar. Si la persona ha pisado muchas flores o plantas, se sienten aplastados por ella, y su salto no es tan brillante y volátil como al principio.
Cuando entramos en un prado o salimos de él, es importante pedirles permiso y perdón a los seres que cuidan el lugar y alimentan la tierra, pues a veces se pueden sentir muy heridos con nuestro comportamiento en la Naturaleza.

Guardianes

Tras esto es fácil ver y sentir los guardianes. En algunos lugares son tan vistosos y enormes que pueden parecer sentados sobre la cima de una montaña o de grandes estaturas y tamaños. Pero también los hay más pequeños, como de hasta centímetros en caso de pequeños jardines.
Se les puede sentir o presentir como sombras que cruzan rápidamente el bosque, nos rodean o nos vigilan cuando aparecemos en su lugar, y cuando nos reconocen y nos aceptan, entonces se quedan quietos, permitiendo que estemos allí.
Se pueden mostrar femeninos y masculinos y pueden incluso coger forma humana o semihumana y hablar con las personas. Son sabios y elegantes y su sabiduría es de miles de millones de años, lo que les permite conocer perfectamente el lugar, a los hombres, el comportamiento humano y la trascendencia de cualquier momento.
Pueden ser ángeles y seres de luz increíbles cuando han alcanzado un nivel interior alto, pero también pueden ser simplemente astrales con mucha fuerza e individualidad. En los lugares santos estos guardianes casi siempre son ángeles alados preciosos, incluso algunos se muestran como vírgenes que han podido ser vistas o sentidas en varias ocasiones.
Se muestran como desean por lo que no hay una forma clara, pero antes de entrar en un bosque o una montaña o un lago, es importante pedir permiso a los guardianes de ese lugar.
Si nos interiorizamos al hacer esta petición, podemos verles y escucharles, nos pueden mostrar los lugares más especiales e incluso nos pueden invitar a entrar para sanarnos y limpiarnos.

Silfos y sílfides

Los más fáciles de ver son los silfos bajos, crean las brumas y las neblinas. Se muestran como formas humanas muy esterilizadas, con brazos y piernas acabados en forma de nube, algunas veces completos. Casi siempre muy delgados.
Los silfos de las tormentas se muestran antes de actuar, y señalan cuánto y con qué fuerza será la  tormenta.  Les gusta crear tormentas y lluvias que limpien el lugar. Son serios en su trabajo y muy pocas personas pueden “negociar” con ellos para evitar  que estas lluvias se produzcan, pero por supuesto que es posible esta negociación, tras la cual se ven cómo se dispersan las nubes o se aleja el temporal.
Buscan el entendimiento del hombre y su implicación en la vida del planeta, y mientras este entendimiento y esta conciencia no se produzca, no les importa que grandes temporales destruyan lugares habitados por el hombre, pues ellos realizan su trabajo, no para las personas, sino para la Tierra.  Y su trabajo es limpiar, sanar, remover...etc
Cuando va a haber grandes temporales se muestran grandes, en el alto cielo, quietos, esperando el momento adecuado que casi siempre coincidirá con la partida de una persona con mucha luz de ese lugar. Alguien que inconscientemente haya ayudado a la limpieza etérica de la zona.  Tras esto se sincronizan y pueden provocar lluvias que duren meses incluso.
Las sílfides son mucho más difíciles de ver. Son hermosas y mucho más sutiles y alegres. Crean los vientos alisios y las suaves brisas y aparecen en primavera, acariciando con sus alas las flores de los campos o las hojas de las copas de los árboles.
Se las puede ver como un resplandor, a veces muy pequeñas, otras enormes formas femeninas de trasparencia etérica.

Los elementales del fuego

Muchas veces se presentan como formaciones rocosas movibles, pues quieren imitar las rocas que la lava arrastra tras su paso, pero su forma más original es como dragones etéricos de fuego, o grandes seres semihumanoides grises, naranjas o rojos que salen de las profundidades de la tierra a rescatar el calor en la superficie.
Cuando aparecen, traen tras de sí vientos cálidos, provocados por grietas en el suelo, geisers o calores que surgen del subsuelo formando aguas termales. A veces incluso se sonríen orgullosos al mostrar que el volcán está a punto de erupciona,r pues ellos saben que los cambios que pueden provocar son grandes e inmediatos.
Los gusta actuar conjunto a los silfos quienes conducen y son respetados por todos los demás elementales de la naturaleza.

Hadas

Entre los maravillosos seres de la tierra se encuentran unos sutiles seres astrales que se vinculan con las flores, el rocío o el hielo.
Son seres de todos los tamaños y casi siempre se muestran como jóvenes femeninas, a veces incluso aladas, aunque sus vuelos casi nunca son muy altos.
Son protectoras de lugares delicados y bellos, se encargan de colorear y fabricar las flores, acompañan las gotas del rocío en la mañana, e invocan a otros elementales para alimentar sus creaciones.
Son fáciles de ver, como frágiles luces de colores revoloteando entre las flores, o los árboles en flor. En raras ocasiones  se las ve de tamaño humano, como guardianes de campos enteros de flores o lugares extensos. Algunas veces en arbustos o conjuntos florales más pequeños, pero como un gran ser o una gran hada, formada por miles de miles de haditas pequeñas que en conjunto tienen individualidad.
Las hadas, al ser astrales, son sutiles y pueden incluso parecer que tienen olor, tienen algo de inteligencia y les gusta bailar, jugar… normalmente no entran en procesos mentales, simplemente ríen y disfrutan de sus juegos y sus creaciones, pero cuando ya se muestran grandes y completamente formadas, pueden estar a un paso de trascender a un nivel de evolución mayor convirtiéndose en grandes guardianes o incluso en seres de luz.
Se las puede escuchar como coros de risas o sentir como alegría con olor a flores frescas.

Ondinas

Las ondinas más fáciles de ver, son las de ríos y riachuelos, las de lagos o mares son más difíciles de contemplar, pues se alejan de los lugares contaminados y los hombres.
A veces se acercan a saludar a algunas personas que van al río, acompañan a la persona en su visita y entonces son fácilmente visibles, no como sirenas sino como largas formas etéricas muy transparentes y luminosas, semejantes al agua, que parecen sonreír y saludarnos entre las ondulaciones del agua.
Les gusta bañarse en las cascadas, o dormir en las pozas y charcas. Las hay de todos los tamaños y formas, pero casi siempre son alargadas y sutiles y toman cuerpo semiacuático.
En cada río hay un guardián o una guardiana, suele mostrarse en la parte más alta del río o en su nacimiento y desde ahí controla y siente todo lo que ocurre en su río. Se le puede ver con facilidad, casi siempre quieto y observante, pero se desplaza cuando hay algún accidente como la muerte de una persona, el nacimiento de un ser, o la llegada de alguien especial a su territorio. Si no son casos especiales, es necesario mirar a lo más alto del río para sentir su presencia y su mirada protectora.
En los grandes océanos acompañan a los barcos, los delfines, las ballenas, se enredan entre los corales y las algas. Disfrutan de los fondos marinos y las fosas volcánicas. Pueden alcanzar tamaños inmensos, y a veces se muestran con formas bellísimas como sirenas preciosas.
Realmente cantan, igual que las ondinas de los ríos, pero es un sonido vibrante e interno, que permite alcanzar estados de conciencia alterados y perdernos en las mareas de las aguas.

Otros seres de la Naturaleza

Existen multitud de seres de la naturaleza pero los descritos son los más fáciles de ver y sentir.
Entre los bosques y sierras más mágicas podemos volver a ver unicornios mágicos, que nos bendicen con su presencia y su energía, mariposas de luz, damas florales, seres de tierra o árboles con vida.
Una vez se ha realizado una apertura de visión a los primeros elementales descritos, es fácil continuar viendo y sintiendo estos seres, y mucho más el poder trabajar con ellos o aprender a pedirles ayuda cuando lo necesitamos.
Junto a ellos siempre podemos ver ángeles o seres de luz que acompañan en el trabajo de los elementales mientras juegan y disfrutan.
Los ángeles, también devas de la naturaleza, se muestran de diferentes formas, tamaños y jerarquías, pero lo común es verlos como esferas de luz, casi siempre doradas o blancas, muy hermosas.